jueves, septiembre 21, 2017

Belleza oculta.

Había encargado un cuadro para decorar su sala de estar, para recibir a sus invitados con una obra de arte de su autoretrato. En cuanto llegó, mandó colocarlo a la vista de todo el mundo al entrar allí. Para él era algo importante darle un toque personal y con clase a su mansión principal, repleta de objetos de mucho valor. Era un edificio perteneciente a una antigua família aristocrática que había quedado abandonada y cedida al ayuntamiento del pueblo.
Una vez llegaron, los empleados cogieron el gran cuadro de marcos dorados para colocarlo justo en la posición que había indicado sin ningún margen de error, a una altura por encima de la vista, justo encima de un enorme mueble rustico de color marrón oscuro.
Le encantaba disfrutar de la belleza y la perfección absoluta ya que era de los dones que él había sido concedido y ese cuadro sin duda no demostraba otra cosa que pura perfección.

De pronto, uno de los empleados resbaló intentando posicionar la obra, golpeando uno de sus vértices en el suelo aunque no cayó, por fortuna, completamente ya que Vega pudo salvarlo de la catástrofe con un rápido movimiento dada su agilidad reconocida.
Una vez incorporado muy meticulosamente éste en la pared por el torero y con un pequeño rasguño por la caída, cogió en volandas al empleado casante del pequeño incidente, lanzándole amenazas e improperios para posteriormente empujarlo al suelo con virulencia.

- Estás loco? - maldijo el torero en un tono de total crispación y nervioso - Poco le ha faltado para que el cuadro se hiciera añicos! Vuelve de donde hayas regresado, no quiero volver a ver tu asquerosa cara cerca de mi cortijo.

- Lo siento señor, no... no volverá a pasar. - contestó el joven con un gesto de completo disgusto y medio temblando.

Vega se giró mirando de nuevo aquella obra de arte con inquietud, se quedó un buen rato contemplándolo, observando la destreza del pintor y los colores cálidos y llamativos utilizados para su piel y atuendos de torero.
El cuadro era una pintura creada por un reconocido artista andaluz. En él podía verse a sí mismo en una pose de orgullo, sosteniendo una capa roja y una espada, mirando con media sonrisa, y un sombrero andaluz. Su belleza era inconmesurable y no dudaba ni siquiera en un momento en todo el poder que desprendía y la fuerza que transmitía. Era sin duda una fiel recreación de su encantadora figura.

Después de eso, todo estaba preparado para una deliciosa noche en su tierra. Había invitado a altos cargos de Shadaloo, a una cena de gala privada, para celebrar el acontecimiento que dio lugar  hace escasos días en su viaje a China y quería dar la noticia oficial a su superior directo, Mr. Bison.
Nada podía fallar en aquella cálida noche tan especial. En unas horas la oscuridad se teñiría de rojo como el buen vino y él sería él protagonista, como no podía ser de otro modo.

lunes, septiembre 04, 2017

Unión entre culturas.


Los palillos estaban casi a un dedo del sushi de salmón que tenía a unos metros. Cuando de pronto una vara le golpeó para evitar que lo cogiera. El gordinflón se cogió su mano golpeada dando un pequeño grito de dolor y encogiéndose de hombros.

- Mucho sumo pero poca educación para comer Edmond! Deja alguno para el chef no? Haha! - rio el el camarero, guiñandole un ojo al grandullón.

-Perdón Aki... ya sabes que me encantan comer!! contestó con sus mejillas sonrojadas por la vergüenza y mirando a su alrededor.

El camarero, era un viejo gruñón además de canijo, de espalda encorbada y pelo largo canoso, espesas cejas y una prominente barriga. Tenía mucho carácter y cualquiera le replicaba, pero Honda le tenía mucha estima desde hace muchos años y hacía los mejores makis de la provincia. No podía dejarlo escapar tan facilmente.

Honda prosiguió comiendo esta vez con más cautela pero con voracidad y una sonrisa de oreja a oreja. Su estómago parecía no tener límite, aunque realmente con el gran esfuerzo producido en la competición de hace unas horas necesitaba consumir bastante comida para recuperarse.
Había salido una vez más victorioso de aquel torneo pero aquel luchador le había hecho esforzarse como ningún otro desde hacía tiempo. Era una joven promesa del mundo del sumo llamado Arata pero aun era impetuoso e impaciente y le faltaba experiencia y más horas de entrenamiento diario para ser un luchador con clase .
De lo que no cabía duda era de que había sido un  gran contrincante, de ésos que les hacía disfrutar del sumo, con orgullo. Ciertamente, adoraba ver la mejoría de sus antiguos alumnos y su evolución con el paso de los años y Arata era uno de ellos.
Era por eso que creía en este deporte y en lo que aportaría a muchos jóvenes como él ya que estaba tan infravalorado en el resto de païses que necesitaba darle un giro de 180 grados para que otras culturas se interesasen por lo que es esencia de este deporte nipón.

- Muchas gracias por el menú de hoy Aki - dijo sorbiendo el último trago de mate y pagando el precio de los dos menús.- Me voy a los baños como de costumbre, ya sabes que puedes venir cuando quieras y jugar al shogi!

Recogió su bolsa de entrenamiento y comenzó a caminar en dirección al balneario que estaba a pocos metros de allí. Abrió las puertas tan puntual como era costumbre en él, saludando a los primeros clientes que aun eran más precisos todavía, de hecho, solían también ser los que más dolores de cabeza le daban.

- Edmond, te has retrasado 5 minutos! No es propio de ti.

El esbelto hombre se llevó la mano izquierda a la cabeza y con media sonrisa se disculpó. Sabía que no tenía excusa, la vida del sumo era bastante dura dado que tenía que compaginar trabajo con su oficio y muchas horas de adiestramiento. Y ambas cosas le apasionaban. De hecho, el balneario para él era una buena forma de relajarse después de un torneo - eso y el shogi- y aprovechaba a sumergirse en los baños para descansar un rato junto a sus clientes y a contarse anécdotas.
El balneario también era un negocio muy rentable, una fuente de dinero desde que se hiciera conocido por permitir los combates del tornero World Warrior años atrás.
Para Honda, eso había resultado crucial no solo para su beneficio enconómico sino también para reconocer el sumo en su localidad y para animar internacionalmente a otras personas a conocer su tierra y su cultura y compartir conocmientos y experiencias. No había nada más apasionante para él.

Los primeros  clientes pasaron hasta los vestidores del balneario y Edmond comenzó a vislumbrar de nuevo la posibilidad de volver a promocionar el sumo en otro evento de lucha. Debía ponerse manos a la obra.
Esta vez haría un acercamiento más con la gente y sería él quien visitase otros païses para conseguirlo. Para él eso le llenaba de ilusión y ganas por seguir evolucionando, su gasolina.




sábado, agosto 26, 2017

El mal nunca muere.



Aquella situación estaba bajo control. Ese individuo de  flequillo largo y con gafas de intelectual no era rival para él. 
Cuando quisiera, pondría fin a aquel sinsentido, pero no sin antes disfrutar un poco del tiempo de ocio que disponía y estirar un poco las piernas ya que hacía tiempo que no se movía y era el momento de utilizar su fuerza física sin usar el "Psycho Crusher" ni poderes de ningún estilo. Quería bajar un poco el nivel para observar si todavía tenía buena forma física.

En un gesto ágil, aquel militar le propinó un derecho directo pero sin acertar, seguido de un gancho izquierdo, sin conseguir dar en el blanco. 
Volvíó a intentarlo, sin resultado alguno ya que se movía con gran ligereza. Sin duda era como golpear a la nada. 
El cansancio le hizo detenerse unos instantes, en posición de defensa, frente a su contrincante que no dejaba de sonreír y ponerlo cada vez más nervioso.
Esta vez, volvió su puño derecho hacia atrás para coger impulso y propinar un impacto casi certero en la cara -esta vez sorprendida- de su rival, quien solo consiguió hacerle una herida en su mejilla derecha. 
Sin haber acabado todavía su estrategia, se volteó sobre su pie izquierdo, girando hacia la izquierda, como una peonza y lanzando dos tremendos haces luminosos en dirección al movimiento de trayectoria que su oponente se había dirigido, dándole éstos de lleno en el hombro derecho e impulsándolo y volteándolo sobre si mismo hacia una zona rocosa que se desplomó sobre sí, llenándole de pequeñas piedras y tierra.

Sorprendido, se irguío lentamente, quitándose de encima los restos de tierra que tenía encima y comenzó a andar hacía él.

-No ha estado mal, pero creo que va siendo hora de irse, ya me he divertido bastante por hoy. - concluyó de forma tajante.

Se plantó frente a él, quien se puso en defensa inmediatamente e inquieto, y en un rápido movimiento le asestó un golpe con la palma de la mano derecha en el estómago, cayendo casi fulminado de inmediato, quedándose de rodillas, agarrandose la manos sobre la parte dolorida y gritando de dolor.

Levitando de un lado para otro, como jugando a ser Superman, y mirando hacia abajo observando la situación, se posó sobre un saliente en lo alto de una roca.

Sonrío enérgicamente, y de forma desproporcionada, esbozando un gesto pérfido, una sonrisa forzada pero de intenso odio. Levitando pausadamente, bajó del pedestal rocoso en el que se hallaba abrazándose con sus brazos en un gesto de superioridad y se poso lentamente delante de aquél hombre medio moribundo que tenía ante sí.
Éste, en un último impulso y usando las pocas fuerzas que aun le quedaban, emergió hacia arriba, impulsándose sobre el suelo, y saltando hacia atrás, dejando una estela de energía blanca, aunque sin conseguir nada.

- Estás acabado, ya no tienes nada que hacer- argumentó de forma jocosa.

- No te saldrás con la tuya, pronto tu imperio caerá y no podrás hacer nada, morirás entre cuatro paredes... . respondió con gran dificultad y medio sonriendo.

- Aunque creo que no sabes lo que dices por los golpes que has recibido, tú no estarás aquí para poder verlo! ja ja. 

Agarró su cuello, estrujándolo, y alzandalo por encima de su cabeza y definitivamente lo lanzó por el precipicio que tenía ante sí, perdiendose en la oscuridad de la noche y la espesura de arboles.

sábado, agosto 19, 2017

Compromiso de un legado.


Entró lentamente por la puerta principal, la cual estaba medio abierta ya debido al viento que solía hacer por aquella zona regularmente. Al abrirla posando su mano derecha en la madera seca y medio extrañada un horrible sonido de la propia bisagra hizo ponerla fría del miedo y en un gesto de tensión, y como un gato saltó hacia atrás posicionándose de frente al enorme portal de la vivienda propinando una patada directa al centro de ésta, abriéndose de inmediato hasta llegar al tope de apertura en un golpe sordo y volviendose a cerrar hasta darle en las narices, volviéndose sobre la posición en la que ésta se hallaba en un inicio.
El silencio era sepulcral, exceptuando alguna ráfaga de aire y el canto de unos pájaros lejanos además de el dolor de la nariz que empezaba a sangrar.
Al darse cuenta, se relajó y soltó un largo suspiro de rabia, rascándose su pelo corto y pensando en lo idiota que había sido.

"-¡Mierda -gritó de forma estruendosa y abrazando su rostro con ambas manos -.Maldita puerta!"

Pasaron  un par de minutos cuando decidió asomar su cabeza despaciosamente por la hendidura con cierto temor y un presentimiento nada bueno.
Algo en su cabeza le alertaba y a su vez le avisaba de que fuera lo que hubiera alli, estuviera preparada, ¿pero lo estaba?
Una vez en el patio que daba a aquella casa abandonada descubrió lo que ya suponía y que no quería ver dentro de su propia mente. Una sensación de completo abatimiento y melancolía se posó sobre si misma. Al ver aquella situación, se dio cuenta de que sus temores no eran infundados pero su imaginación proyectaba un pequeño abismo de esperanza, un recuerdo de lo que años atrás fue aquello.

Pese a todo, y pasados unos instantes, se repuso, trago saliva, y en un gesto de completa entereza y firmeza interior, se abrió paso, retirando la maleza que se congregaba allí cerrando el paso en lo que antaño fue un camino de piedras ahora casi inapreciable también por la cantidad de tierra y arena que había sobre éste.
Aquel acceso llevaba a una pequeña escalinata que iba a parar a un porche de madera con un banco de bambú a un lado, medio derruido y un cubo vacío con un rastrillo en su interior pero completamente seco.
En el centro del porche, se encontraba la puerta principal del habitáculo, por suerte en buen estado de conservación y completamente cerrada. Eso la tranquilizaba ya que por lo menos no estaba como el patio.
Una vez delante de la entrada, giró su cara hacia un lado y cayó en que el rótulo con la descripción del Dojo estaba a punto de desplomarse así que lo colocó en su posición con cautela y abrió con un leve tirón la puerta.

La oscuridad era total solo podía ver la luz que entraba desde fuera y su figura en forma de sombra en el suelo. También se apreciaba un leve olor a humedad por el paso del tiempo que la casa se hallaba cerrada.
Tanteando por la oscuridad de su viejo hogar abrió las puertas laterales y ventanas alumbrándolo todo. Aquello ya era otra cosa. Al parecer y para su tranquilidad se dio cuenta que allí dentro todo estaba en su lugar, parecía no haber pasado el tiempo, a excepción del polvo que había obviamente.
A pesar del paso de los años, al menos el interior mantenía cierto órden y espíritu. La esencia de lo que aquel lugar fue para ella y para su família. Eso resultaba esclarecedor además de ocasionarle un ligero sentimiento de alivio.

Quizá todo no estaba tan perdido.

sábado, agosto 12, 2017

Mala hierba.


Recogió con su agilidad característica su móvil y su maletín lo alojó en su regazo derecho en dos movimientos, dando a su vez los últimos sorbos del té medio frío que aun le quedaba en la taza.
En el momento que agarró el pomo de la puerta de entrada recordó que había olvidado las llaves. Dio media vuelta sobre su talón  izquierdo en un gesto rápido y saltó de un brinco hasta el sofá del comedor situado a escasos metros.

"-Aquí estás, de mi no os escapais! -gritó con energía arrolladora."

Ya en el tren sacó de su  cartera la foto de su padre. Con una sensación de tranquilidad y paz la observó unos minutos y volvió a guardarla. Inspiró profunda y suavemente medio sonriendo y miró por la ventana, las montañas a lo lejos y los edificios imponentes de la ciudad, contrastando con humildes casas de familias que habían  aguantado firmemente la evolución industrial de la ciudad y se mantenían alli durante décadas. El gesto de su cara se cambió completamente, dando lugar a una sensación de incertidumbre, cuando le vino a la cabeza aquella chica tan mona. Debía tomar una decisión lo antes posible dado que la agencia le había dado un últimatum. Tendría que tomar una decisión antes de fin de mes. Pero para ella, era una decisión importante en su vida y no podia tómarsela tan rapidamente.

Cinco minutos después, el tren se paró. Había llegado a su destino como de costumbre y casi se le pasa con tantas cosas en la cabeza.
Esquivando a la gente y disculpándose con una mueca de perdón, consiguió salir de aquella lata de sardinas airosa y puso dirección a las oficinas de la Interpol en China.
Saludó al tendero del mercado, Yuan, del barrio, al que siempre solía comprarle y llegó por fin, puntual como siempre. Allí sonrío a su colega Wang, en la puerta de seguridad, sacó su carnet y lo pasó por el artefacto de reconocimiento, para poder acceder a las instalaciones.

Cogió el ascensor, que estaba completamente vacío por suerte dado que siempre estaba hasta los topes y llegó a su departamento.
En su escritorio había una carpeta amarilla cuyo nombre en clave era S.I.N. Al parecer se trataba de nuevos casos de desapariciones y datos sobre una organización llamada S.I.N además de una extraña secta. Y de nuevo, noticias sobre aquella chica cuyo nombre al parecer era Juri, pero no había demasiada información sobre ella, era como un fantasma, como si realmente no existiera.
Pero lo que más le preocupaba era su relación con la antigua Shadaloo. Sería posible que tuviera algo que ver con las nuevas desapariciones en la zona?

Su rostro se torno de inquieto cuando de pronto hizo aparición su superior informándole sobre todo aquello.

"-Chun li, has podido mirarte algo sobre lo que te he dejado encima de la mesa? -comentó pausadamente-.Tenemos más casos de desapariciones, y otra organización está cogiendo fuerza estos días..."

"-Sí, parece que tenemos otra Shadaloo entre nosotros... -contestó en un gesto de irritación y golpeando su puño sobre la carpeta."

De pronto, su compañera medio tropezándose con una papelera, consiguió llegar hasta ella para darle una caja.

"Esta mañana ha llegado esta caja roja para ti... -comentó de forma socarrona -.No será de algún admirador secreto..?"

Recogió el paquete dejando ver sus mejillas enrojecidas y su morro airado, y sacando a su compañera la lengua de forma burlona.


Abrió la caja y se encontró con una rosa roja y una pequeña carta al lado. Cuando la abrió se percato que había restos de sangre en ella. Y en ella una nota que decía:
"Quiero ver esa hermosa carita de ángel de nuevo. Cómo yo, desde luego tu padre estaría encantado de volver a verte..."

"- ¡Vega! -chilló a pleno pulmón."

El resto del departamento enmudeció de golpe.


sábado, agosto 05, 2017

Odio e impotencia contenidos.


Todo apuntaba hacía otro viaje sin destino, de los que estaba tan acostumbrado, y el descapotable que poseía le brindaba un aire suave pero fresco en el rostro además de un sentimiento de libertad y privacidad únicos, que contrariedad.
El sol tampoco era intenso pero le venían bien las gafas oscuras y redondeadas último modelo que había comprado hace unos dias. Lo cierto es que éstas le hacían sentirse como un verdadero marine de las fuerzas armadas, pero desesperanzado. Hacer kilómetros era la unica forma de olvidar preocupaciones y de seguir avanzando sin darle demasiadas vueltas a la cabeza, dado que últimamente no podía parar de pensar e incluso casi no dormía.

Miró por su espejo retrovisor interior con el fin de apreciar algún defecto en su peinado erizado y rubio, casi inamovible, pero él sabía que su cabellera seguiría intacta- incluso después de haber dormido tantas horas y estando aun de resaca y con dolor de cabeza- ya que intentaba siempre mantener firme ese jodido tupé que antaño no podía domesticar de ninguna de las maneras.
Pero con la ayuda de los sprays que le proporcionaron cuando entró como recluta, un compañero, aquello era histora y la verdad es que siempre le había ido muy bien, también su peluquero hacía bien su trabajo. Tambien para él era muy importante cuidar al detalle su corpulenta y esbelta figura.
Hacía cada día su sesión de pesas y cardio, además de practicar la lucha cuerpo a cuerpo, vamos que estaba en plena forma a pesar de tener ya sus casi 40
También, solía estar atento a cualquier mínima particularidad tanto en él como en los demás. De hecho, estaba alerta incluso fuera del servicio. Cualquier movimiento inapropiado o extraño en una persona, él se percataba, y ponía atención a estos detalles que cualquiera no daba demasiada importancia. El movimiento de la ceja de su mujer, el tic nervioso en los pies de Chun Li cuando estaba preocupada o enfadada con algo, el contracturado gesto en los ojos de aquel luchador que conoció no hace mucho, cuyo nombre era Ryu, cualquier cosa... Incluso la mirada nerviosa de su amigo Charlie, con esa media sonrisa, la última vez que lo vío en Tailandia.
Había pasado un tiempo de aquel acontecimiento, y todavía no tenía notícias de su colega de armas.
Dónde demonios estaría? No era normal en su compañero desparecer como la nada, de un día para otro en aquellas montañas de ese recondito país  -se preguntaba para sus adentros, nervioso y con ansiedad.
Habían recorrido las proximidades de la zona, después de aquella explosión, día tras día, pero no lograron encontrarlo. Ni una pista, únicamente pudo recuperar la cadena con su identidad, tirada en una zona de la cueva, cercana a un precipicio. Aunque incluso en aquel despeñadero no había nadie, ni víctimas, sólo piedras y restos de hierba seca, nada más.

Quizá ese malnacido de Bison lo hubiera hecho prisionero? - volvió a preguntarse a si mismo, en un tono nervioso y malhumorado, casi sollozando de impotencia.
Lo único que podía hacer era seguir investigando aquella desaparición con ayuda de la Interpol, codo con codo, con su amiga Chun Li, ella era la persona más indicada para proporcionarle apoyo tanto moral como técnico en la región Oriental.

Se adentraba por los parajes de aquella carretera tan conocida, con el único fin de hacer kilómetros, y desaparecer en aquel lugar casi desierto e inhóspito, de percibir tan solo el ruido del motor de aquella bestia, que rugía igual que un león.

viernes, julio 28, 2017

El nacimiento de un nuevo campeón estatal.

Estaba hastiado de escuchar su nombre día tras día. Incluso dentro de las palomitas que se estaba zampando con gran voracidad a puñados junto a su hermosa chica, quien tampoco se quedaba atrás, mientras veían una película en los cines de su barrio.
Tenían los dos la boca y parte del pecho completamente manchados de restos de azúcares, pegados por el efecto del caramelo, de todos los colores habidos y por haber.
Siempre salían del cine impregnados de ese dulce de color por casi toda su ropa, parecían haber salido de una guerra de pintura de paintball.

Comenzó a distraerse, una vez más, sobre ese luchador que tantos dolores de cabeza le daba continuamente, la vena de la cabeza se le comenzaba a hinchar y su color de piel estaba cogiendo un color rojo intenso. Y es que todo lo relacionado con Ken le irritaba sobremanera, hasta el punto de casi perder el control.  Su odio hacia él era rozaba casi lo indecente.
Su mal humor y su ira contenida le hacían atiborrarse hasta arriba de comida y por eso tenía ese pequeño sobrepeso. Estaba convencido de que Masters era el motivo de todos sus problemas. Le veía continuamente en las revistas de negocios más influyentes y en la prensa rosa asi como en escenas o apariciones puntuales en películas de acción y lucha más de actualidad. Pero lo que peor llevaba era verle como un campeón de lucha indiscutible.
Dejar el título más reconocido a nivel mundial en manos de un norteamericano como ése era como tirarlo a la basura. Cómo desprestigiar a su pais, y eso no podía permitirlo! Era como tener al novio de Barbie luchando y representando a norteamerica, por eso debía acabar con ese circo mediático de una vez por todas.
Se preguntaba una y otra vez ¿Qué demonios tenía ese energúmeno para captar tanta atención por parte de los medios de comunicación? Estaba convencido de que era mucho mejor que ese papanatas lo que sucedía era que no se le había dado la oportunidad de demostrar su talento y portento fisico como luchador de kung fu, pero tarde o temprano mordería el polvo, y se vería quien estaría destinado a poseer el título de campeón estatal. Éste caería en sus manos y haría que Ken lo besara una y otra vez.
Él creía poseer un nivel casi sobrehumano y una destreza en el manejo de la técnica de lucha, y un autocontrol además de un esfínter de acero y unos brazos y piernas ágiles como los de un guepardo.
Nadie podria igualarle, ni ese plagio de Bruce Lee, llamado Fei Long, que solo sabía dar gritos y que también había participado en el campeonato años atrás.
Estaba más que convencido de que una persona con su talante y su gran expresividad y belleza íntegra, podría ser el nuevo campeón mundial, aunque solo fuera por su escultural cuerpo, y no aquel karateka rico y pijeras que no sabía lo que era un verdadero "K.O". Pero él se encargaría de poner a todos en su lugar!

De pronto un golpe en la cabeza le despertó de aquella nube de pensamientos y sueños que se congregaban en su cabeza. Su novia Candy, le miraba con incredulidad y a la vez medio enfadada.
 - Qué demonios te pasa? Habíamos quedado para ver la pelicula, me giro y te veo soñando en los laureles, pensaba que querías ver la pelicula conmigo! - contestó impacientemente.
Posteriormente miró la pantalla y se olvidó rápido de lo acontecido, soltando un pequeño grito de miedo y dando un leve salto en la butaca.

- No es nada mujer! Er...Sólo estoy pensando en mi próximo destino con la moto, tu y yo, para conocer mundo, hohoho! - comentó de forma suave, esbozando una mueca y ladeando la cabeza a un lado como señal de disculpa.

Fruto del colapso de aquella espontánea situación y medio atontado, comenzó a engullir de nuevo la gran caja de palomitas dulces que se posaba encima de su barriga cervecera con gran ansiedad, y bebiendo su doble malta típica que había colado de su casa para ahorrarse en las mismas instalaciones, cuando le salío un inoportuno y sonoro erupto, rompiendo el silencio que allí se palpaba por la tensión del film. Alguién espetó un grito de molestía, pero ni siquiera le prestó atención. Al lado suyo, un niño le miraba con ojos grandes y asustados. Escondió su caja de palomitas y le sacó la lengua de forma burlona. El niño comenzó a llorar dando lugar a un espectaculo dentro de la sala.

Con todo aquel barullo ya ni recordaba qué film estaban viendo, cuando se dio cuenta de que la película habia terminado completamente y aquello parecía un zoologico en vez de un cine. Niños gritando y llorando, su novia maldiciendo por otro lado, otros chavales tirandose de los pelos y molestando, pero no parecía prestar mucha atención dado que ya estaban acosumbrados a aquel gallinero.
Intentó levantarse de la butaca con gran esfuerzo, desencajando los clavos de ésta y casi sostenida en su enorme trasero, empujó fuerte con sus enormes brazos hasta lograr quitarsela de encima.
Su novia, avergonzada y con una mano detras de la cabeza, estaba pidiendo disculpas al acomodador,  por todo lo que una vez más estaba ocurriendo.
Posteriormente, después de arreglarlo con una propina para solventar lo sucedido, se marcharon ambos, hablando entre ellos, bajo la mirada de entera incredulidad del resto de espectadores. El niño de antes llorando sin parar, gritaba maldiciendo que quería plomitas.

- Quién es ese Peeta Mellarck entonces Candy? -  Preguntó medio desconcertado. Se parecía un poco a Masters, pensó. Candy le miraba de forma furiosa y le espetó un puñetazo en su hombro derecho. Sus puños eran de acero, debían de estar hechos de adamiantum por lo menos. Mañana seguramente tendría un enorme moratón.


Belleza oculta.

Había encargado un cuadro para decorar su sala de estar, para recibir a sus invitados con una obra de arte de su autoretrato. En cuanto l...