lunes, octubre 09, 2017

Memorias rotas.

Abrió los ojos con dificultad dado que alguien le estaba gritando de forma incesante. No entendía el motivo. Le dolía la cabeza pero consiguió levantarse de aquel rincón tan rápido como le permitían sus temblorosas piernas, para salir corriendo de aquel lugar en cuanto pudo mantenerse en pie.
A lo lejos seguía escuchando los berridos de aquel individuo irritado, pero no entendía qué quería decir con tanta verborrea en otro idioma asi que intentó alejarse. Giró la esquina y se paró un momento a coger aire, apoyandose en la pared. Echó un vistazo general en aquel barrio de edificios gigantescos, que parecían no tener límites en altitud, llenos de abundantes carteles publicitarios y personas corriendo de aquí para allá, ajetreadas.
Giró por una avenida para alejarse de aquel bullicio que tanto le incomodaba.

Caminaba desorientada por una calle poco concurrida. No sabía dónde estaba ni en qué año se hallaba. No recordaba nada de su pasado, ni siquiera su propio nombre.
Avanzaba medio tambaleándose con una mano en la frente. Su garganta estaba seca, como si llevara largo tiempo sin beber un ápice de agua, le ardía tanto que pareciera tener una llama de fuego en ésta.
Se miró el hombro derecho dado que le dolía y se dió cuenta que tenia una herida. Parecía de un cuchillo. ¿Quizá había sido atacada por alguien? ¿Cómo había llegado a parar allí?
Estaba totalmente desconcertada y en estado de shock. La gente que por alli pasaba se quedaba atónita, mirándola por algún extraño motivo.
Su cabeza le daba vueltas y veía medio borroso. Alcanzó a ver una figura femenina, quizá de orígen chino, delante de si, mirándola y preguntándole cosas pero sólo esuchaba el eco de unas voces lejanas y cada vez menos inteligibles.
Horrorizada intentó apartarse de aquél tumultuoso lugar caminando de espaldas lentamente sin percatarse que detrás había un pequeño saliente, con el que tropezó hacía tras cayendose en mitad de la acera.
De pronto, todo se volvió oscuro.

jueves, septiembre 21, 2017

Belleza oculta.

Había encargado un cuadro para decorar su ya de por si ataviada sala de estar para recibir a sus invitados con una obra de arte de su autoretrato. En cuanto llegó, mandó colocarlo a la vista de todo el mundo al entrar allí.
Una vez llegaron con la pesada carga, los empleados cogieron el gran cuadro de marcos dorados para colocarlo justo en la posición que había indicado sin ningún margen de error, a una altura por encima de la vista, justo en lo alto de un enorme mueble rustico de color marrón oscuro.
De pronto, uno de los empleados resbaló intentando posicionar la obra, golpeando uno de sus vértices en el suelo aunque no cayó, por fortuna, completamente. Vega pudo salvarlo de la catástrofe con un rápido movimiento dada su agilidad.
Una vez incorporado muy meticulosamente éste en la pared por el español y con un pequeño rasguño por la caída, cogió en volandas al empleado causante del pequeño incidente, lanzándole amenazas e improperios para posteriormente empujarlo al suelo con virulencia.

- Estás loco? - maldijo el torero en un tono de total crispación y nerviosismo - Poco le ha faltado para que el cuadro se hiciera añicos! Vuelve de donde hayas regresado, no quiero volver a ver tu asquerosa cara cerca de mi cortijo.

- Lo siento señor, no... no volverá a pasar. - contestó el joven con un gesto de completo disgusto y medio temblando.

Vega se giró mirando de nuevo aquella obra de arte con inquietud. Se quedó largo rato contemplándolo, observando la destreza del pintor y los colores cálidos y llamativos utilizados para su piel y atuendos de torero.
El cuadro era una pintura creada por un reconocido artista sureño de España. En él podía verse a sí mismo en una pose de orgullo, sosteniendo una capa roja y una espada, mirando con media sonrisa, y un sombrero andaluz. Su belleza era incommesurable y no dudaba ni siquiera en un momento en todo el poder que desprendía y la fuerza que transmitía. Era sin duda una fiel recreación de su encantadora figura.
Le encantaba disfrutar de la belleza y la perfección absoluta ya que era de los dones que él había sido concedido y ese cuadro sin duda no demostraba otra cosa que pura perfección.

Para él era algo de importancia vital dar un toque personal y con clase a su mansión principal, repleta de objetos de gran valor como jarrones de porcelana de doscientos años de antiguedad o reliquias de todos los estilos.
El edificio era una vivienda perteneciente a una antigua família aristocrática del siglo XVIII que había quedado abandonada y cedida al consistorio municipal a mediados del siglo XIX.
Al parecer, el último hombre de aquel linaje, quien ocupaba aquella morada, se marchó y no se supo más de él. Posteriormente Vega se hizo dueño absoluto cuando la vio por primera vez.
Fue echarle un ojo desde fuera y supo que aquel monumento estaba destinado a ser su hogar, si o si.

La entrada al salón la ocupaban dos estatuillas de mármol en forma de columnas, que representaban la cabeza de un toro. Por supuesto, habían sido encargados por Vega dada su vocación a la tauromaquia.
Aquella antesala era sin duda esplendorosa, con una escalera central que daba a dos pasillos superiores que iban en sentidos opuestos y que albergaban los dormitorios principales. Estaba bien nutrida de habitaciones, nada menos que diez en total cada una de grandes dimensiones, y cuatro cuartos de baño, dos por cada lado de pasillo. Todo había sido redecorado por el torero dada su afición al interiorismo.

Después de eso, todo estaba preparado para una deliciosa noche en su tierra. Había invitado a altos cargos de Shadaloo, a una cena de gala privada, para celebrar el acontecimiento que dio lugar  hace escasos días en su viaje a China y quería dar la noticia oficial a su superior directo, Mr. Bison.
Nada podía fallar en aquella cálida noche tan especial. En unas horas la oscuridad se teñiría de rojo como el buen vino y él sería él protagonista, como no podía ser de otro modo.

lunes, septiembre 04, 2017

Unión entre culturas.


Los palillos estaban casi a un dedo del sushi de salmón que tenía a unos metros. Cuando de pronto una vara le golpeó para evitar que lo cogiera. El gordinflón se cogió su mano golpeada dando un pequeño grito de dolor y encogiéndose de hombros.

- Mucho sumo pero poca educación para comer Edmond! Deja alguno para el chef no? Haha! - rio el el camarero, guiñandole un ojo al grandullón.

-Perdón Aki... ya sabes que me encantan comer!! contestó con sus mejillas sonrojadas por la vergüenza y mirando a su alrededor.

El camarero, era un viejo gruñón además de canijo, de espalda encorbada y pelo largo canoso, espesas cejas y una prominente barriga. Tenía mucho carácter y cualquiera le replicaba, pero Honda le tenía mucha estima desde hace muchos años y hacía los mejores makis de la provincia. No podía dejarlo escapar tan facilmente.

Honda prosiguió comiendo esta vez con más cautela pero con voracidad y una sonrisa de oreja a oreja. Su estómago parecía no tener límite, aunque realmente con el gran esfuerzo producido en la competición de hace unas horas necesitaba consumir bastante comida para recuperarse.
Había salido una vez más victorioso de aquel torneo pero aquel luchador le había hecho esforzarse como ningún otro desde hacía tiempo. Era una joven promesa del mundo del sumo llamado Arata pero aun era impetuoso e impaciente y le faltaba experiencia y más horas de entrenamiento diario para ser un luchador con clase .
De lo que no cabía duda era de que había sido un  gran contrincante, de ésos que les hacía disfrutar del sumo, con orgullo. Ciertamente, adoraba ver la mejoría de sus antiguos alumnos y su evolución con el paso de los años y Arata era uno de ellos.
Era por eso que creía en este deporte y en lo que aportaría a muchos jóvenes como él ya que estaba tan infravalorado en el resto de païses que necesitaba darle un giro de 180 grados para que otras culturas se interesasen por lo que es esencia de este deporte nipón.

- Muchas gracias por el menú de hoy Aki - dijo sorbiendo el último trago de mate y pagando el precio de los dos menús.- Me voy a los baños como de costumbre, ya sabes que puedes venir cuando quieras y jugar al shogi!

Recogió su bolsa de entrenamiento y comenzó a caminar en dirección al balneario que estaba a pocos metros de allí. Abrió las puertas tan puntual como era costumbre en él, saludando a los primeros clientes que aun eran más precisos todavía, de hecho, solían también ser los que más dolores de cabeza le daban.

- Edmond, te has retrasado 5 minutos! No es propio de ti.

El esbelto hombre se llevó la mano izquierda a la cabeza y con media sonrisa se disculpó. Sabía que no tenía excusa, la vida del sumo era bastante dura dado que tenía que compaginar trabajo con su oficio y muchas horas de adiestramiento. Y ambas cosas le apasionaban. De hecho, el balneario para él era una buena forma de relajarse después de un torneo - eso y el shogi- y aprovechaba a sumergirse en los baños para descansar un rato junto a sus clientes y a contarse anécdotas.
El balneario también era un negocio muy rentable, una fuente de dinero desde que se hiciera conocido por permitir los combates del tornero World Warrior años atrás.
Para Honda, eso había resultado crucial no solo para su beneficio enconómico sino también para reconocer el sumo en su localidad y para animar internacionalmente a otras personas a conocer su tierra y su cultura y compartir conocmientos y experiencias. No había nada más apasionante para él.

Los primeros  clientes pasaron hasta los vestidores del balneario y Edmond comenzó a vislumbrar de nuevo la posibilidad de volver a promocionar el sumo en otro evento de lucha. Debía ponerse manos a la obra.
Esta vez haría un acercamiento más con la gente y sería él quien visitase otros païses para conseguirlo. Para él eso le llenaba de ilusión y ganas por seguir evolucionando, su gasolina.




sábado, agosto 26, 2017

El mal nunca muere.



Aquella situación estaba bajo control. Ese individuo de  flequillo largo y con gafas de intelectual no era rival para él. 
Cuando quisiera, pondría fin a aquel sinsentido, pero no sin antes disfrutar un poco del tiempo de ocio que disponía y estirar un poco las piernas ya que hacía tiempo que no se movía y era el momento de utilizar su fuerza física sin usar el "Psycho Crusher" ni poderes de ningún estilo. Quería bajar un poco el nivel para observar si todavía tenía buena forma física.

En un gesto ágil, aquel militar le propinó un derecho directo pero sin acertar, seguido de un gancho izquierdo, sin conseguir dar en el blanco. 
Volvíó a intentarlo, sin resultado alguno ya que se movía con gran ligereza. Sin duda era como golpear a la nada. 
El cansancio le hizo detenerse unos instantes, en posición de defensa, frente a su contrincante que no dejaba de sonreír y ponerlo cada vez más nervioso.
Esta vez, volvió su puño derecho hacia atrás para coger impulso y propinar un impacto casi certero en la cara -esta vez sorprendida- de su rival, quien solo consiguió hacerle una herida en su mejilla derecha. 
Sin haber acabado todavía su estrategia, se volteó sobre su pie izquierdo, girando hacia la izquierda, como una peonza y lanzando dos tremendos haces luminosos en dirección al movimiento de trayectoria que su oponente se había dirigido, dándole éstos de lleno en el hombro derecho e impulsándolo y volteándolo sobre si mismo hacia una zona rocosa que se desplomó sobre sí, llenándole de pequeñas piedras y tierra.

Sorprendido, se irguío lentamente, quitándose de encima los restos de tierra que tenía encima y comenzó a andar hacía él.

-No ha estado mal, pero creo que va siendo hora de irse, ya me he divertido bastante por hoy. - concluyó de forma tajante.

Se plantó frente a él, quien se puso en defensa inmediatamente e inquieto, y en un rápido movimiento le asestó un golpe con la palma de la mano derecha en el estómago, cayendo casi fulminado de inmediato, quedándose de rodillas, agarrandose la manos sobre la parte dolorida y gritando de dolor.

Levitando de un lado para otro, como jugando a ser Superman, y mirando hacia abajo observando la situación, se posó sobre un saliente en lo alto de una roca.

Sonrío enérgicamente, y de forma desproporcionada, esbozando un gesto pérfido, una sonrisa forzada pero de intenso odio. Levitando pausadamente, bajó del pedestal rocoso en el que se hallaba abrazándose con sus brazos en un gesto de superioridad y se poso lentamente delante de aquél hombre medio moribundo que tenía ante sí.
Éste, en un último impulso y usando las pocas fuerzas que aun le quedaban, emergió hacia arriba, impulsándose sobre el suelo, y saltando hacia atrás, dejando una estela de energía blanca, aunque sin conseguir nada.

- Estás acabado, ya no tienes nada que hacer- argumentó de forma jocosa.

- No te saldrás con la tuya, pronto tu imperio caerá y no podrás hacer nada, morirás entre cuatro paredes... . respondió con gran dificultad y medio sonriendo.

- Aunque creo que no sabes lo que dices por los golpes que has recibido, tú no estarás aquí para poder verlo! ja ja. 

Agarró su cuello, estrujándolo, y alzandalo por encima de su cabeza y definitivamente lo lanzó por el precipicio que tenía ante sí, perdiendose en la oscuridad de la noche y la espesura de arboles.

sábado, agosto 19, 2017

Compromiso de un legado.


Entró lentamente por la puerta principal, la cual estaba medio abierta ya debido al viento que solía hacer por aquella zona regularmente. Al abrirla posando su mano derecha en la madera seca y medio extrañada un horrible sonido de la propia bisagra hizo ponerla fría del miedo y en un gesto de tensión, y como un gato saltó hacia atrás posicionándose de frente al enorme portal de la vivienda propinando una patada directa al centro de ésta, abriéndose de inmediato hasta llegar al tope de apertura en un golpe sordo y volviendose a cerrar hasta darle en las narices, volviéndose sobre la posición en la que ésta se hallaba en un inicio.
El silencio era sepulcral, exceptuando alguna ráfaga de aire y el canto de unos pájaros lejanos además de el dolor de la nariz que empezaba a sangrar.
Al darse cuenta, se relajó y soltó un largo suspiro de rabia, rascándose su pelo corto y pensando en lo idiota que había sido.

"-¡Mierda -gritó de forma estruendosa y abrazando su rostro con ambas manos -.Maldita puerta!"

Pasaron  un par de minutos cuando decidió asomar su cabeza despaciosamente por la hendidura con cierto temor y un presentimiento nada bueno.
Algo en su cabeza le alertaba y a su vez le avisaba de que fuera lo que hubiera alli, estuviera preparada, ¿pero lo estaba?
Una vez en el patio que daba a aquella casa abandonada descubrió lo que ya suponía y que no quería ver dentro de su propia mente. Una sensación de completo abatimiento y melancolía se posó sobre si misma. Al ver aquella situación, se dio cuenta de que sus temores no eran infundados pero su imaginación proyectaba un pequeño abismo de esperanza, un recuerdo de lo que años atrás fue aquello.

Pese a todo, y pasados unos instantes, se repuso, trago saliva, y en un gesto de completa entereza y firmeza interior, se abrió paso, retirando la maleza que se congregaba allí cerrando el paso en lo que antaño fue un camino de piedras ahora casi inapreciable también por la cantidad de tierra y arena que había sobre éste.
Aquel acceso llevaba a una pequeña escalinata que iba a parar a un porche de madera con un banco de bambú a un lado, medio derruido y un cubo vacío con un rastrillo en su interior pero completamente seco.
En el centro del porche, se encontraba la puerta principal del habitáculo, por suerte en buen estado de conservación y completamente cerrada. Eso la tranquilizaba ya que por lo menos no estaba como el patio.
Una vez delante de la entrada, giró su cara hacia un lado y cayó en que el rótulo con la descripción del Dojo estaba a punto de desplomarse así que lo colocó en su posición con cautela y abrió con un leve tirón la puerta.

La oscuridad era total solo podía ver la luz que entraba desde fuera y su figura en forma de sombra en el suelo. También se apreciaba un leve olor a humedad por el paso del tiempo que la casa se hallaba cerrada.
Tanteando por la oscuridad de su viejo hogar abrió las puertas laterales y ventanas alumbrándolo todo. Aquello ya era otra cosa. Al parecer y para su tranquilidad se dio cuenta que allí dentro todo estaba en su lugar, parecía no haber pasado el tiempo, a excepción del polvo que había obviamente.
A pesar del paso de los años, al menos el interior mantenía cierto órden y espíritu. La esencia de lo que aquel lugar fue para ella y para su família. Eso resultaba esclarecedor además de ocasionarle un ligero sentimiento de alivio.

Quizá todo no estaba tan perdido.

sábado, agosto 12, 2017

Mala hierba.


Recogió con su agilidad característica su móvil y su maletín lo alojó en su regazo derecho en dos movimientos, dando a su vez los últimos sorbos del té medio frío que aun le quedaba en la taza.
En el momento que agarró el pomo de la puerta de entrada recordó que había olvidado las llaves. Dio media vuelta sobre su talón  izquierdo en un gesto rápido y saltó de un brinco hasta el sofá del comedor situado a escasos metros.

"-Aquí estás, de mi no os escapais! -gritó con energía arrolladora."

Ya en el tren sacó de su  cartera la foto de su padre. Con una sensación de tranquilidad y paz la observó unos minutos y volvió a guardarla. Inspiró profunda y suavemente medio sonriendo y miró por la ventana, las montañas a lo lejos y los edificios imponentes de la ciudad, contrastando con humildes casas de familias que habían  aguantado firmemente la evolución industrial de la ciudad y se mantenían alli durante décadas. El gesto de su cara se cambió completamente, dando lugar a una sensación de incertidumbre, cuando le vino a la cabeza aquella chica tan mona. Debía tomar una decisión lo antes posible dado que la agencia le había dado un últimatum. Tendría que tomar una decisión antes de fin de mes. Pero para ella, era una decisión importante en su vida y no podia tómarsela tan rapidamente.

Cinco minutos después, el tren se paró. Había llegado a su destino como de costumbre y casi se le pasa con tantas cosas en la cabeza.
Esquivando a la gente y disculpándose con una mueca de perdón, consiguió salir de aquella lata de sardinas airosa y puso dirección a las oficinas de la Interpol en China.
Saludó al tendero del mercado, Yuan, del barrio, al que siempre solía comprarle y llegó por fin, puntual como siempre. Allí sonrío a su colega Wang, en la puerta de seguridad, sacó su carnet y lo pasó por el artefacto de reconocimiento, para poder acceder a las instalaciones.

Cogió el ascensor, que estaba completamente vacío por suerte dado que siempre estaba hasta los topes y llegó a su departamento.
En su escritorio había una carpeta amarilla cuyo nombre en clave era S.I.N. Al parecer se trataba de nuevos casos de desapariciones y datos sobre una organización llamada S.I.N además de una extraña secta. Y de nuevo, noticias sobre aquella chica cuyo nombre al parecer era Juri, pero no había demasiada información sobre ella, era como un fantasma, como si realmente no existiera.
Pero lo que más le preocupaba era su relación con la antigua Shadaloo. Sería posible que tuviera algo que ver con las nuevas desapariciones en la zona?

Su rostro se torno de inquieto cuando de pronto hizo aparición su superior informándole sobre todo aquello.

"-Chun li, has podido mirarte algo sobre lo que te he dejado encima de la mesa? -comentó pausadamente-.Tenemos más casos de desapariciones, y otra organización está cogiendo fuerza estos días..."

"-Sí, parece que tenemos otra Shadaloo entre nosotros... -contestó en un gesto de irritación y golpeando su puño sobre la carpeta."

De pronto, su compañera medio tropezándose con una papelera, consiguió llegar hasta ella para darle una caja.

"Esta mañana ha llegado esta caja roja para ti... -comentó de forma socarrona -.No será de algún admirador secreto..?"

Recogió el paquete dejando ver sus mejillas enrojecidas y su morro airado, y sacando a su compañera la lengua de forma burlona.


Abrió la caja y se encontró con una rosa roja y una pequeña carta al lado. Cuando la abrió se percato que había restos de sangre en ella. Y en ella una nota que decía:
"Quiero ver esa hermosa carita de ángel de nuevo. Cómo yo, desde luego tu padre estaría encantado de volver a verte..."

"- ¡Vega! -chilló a pleno pulmón."

El resto del departamento enmudeció de golpe.


sábado, agosto 05, 2017

Odio e impotencia contenidos.


Todo apuntaba hacía otro viaje sin destino, de los que estaba tan acostumbrado, y el descapotable que poseía le brindaba un aire suave pero fresco en el rostro además de un sentimiento de libertad y privacidad únicos, que contrariedad.
El sol tampoco era intenso pero le venían bien las gafas oscuras y redondeadas último modelo que había comprado hace unos dias. Lo cierto es que éstas le hacían sentirse como un verdadero marine de las fuerzas armadas, pero desesperanzado. Hacer kilómetros era la unica forma de olvidar preocupaciones y de seguir avanzando sin darle demasiadas vueltas a la cabeza, dado que últimamente no podía parar de pensar e incluso casi no dormía.

Miró por su espejo retrovisor interior con el fin de apreciar algún defecto en su peinado erizado y rubio, casi inamovible, pero él sabía que su cabellera seguiría intacta- incluso después de haber dormido tantas horas y estando aun de resaca y con dolor de cabeza- ya que intentaba siempre mantener firme ese jodido tupé que antaño no podía domesticar de ninguna de las maneras.
Pero con la ayuda de los sprays que le proporcionaron cuando entró como recluta, un compañero, aquello era histora y la verdad es que siempre le había ido muy bien, también su peluquero hacía bien su trabajo. Tambien para él era muy importante cuidar al detalle su corpulenta y esbelta figura.
Hacía cada día su sesión de pesas y cardio, además de practicar la lucha cuerpo a cuerpo, vamos que estaba en plena forma a pesar de tener ya sus casi 40
También, solía estar atento a cualquier mínima particularidad tanto en él como en los demás. De hecho, estaba alerta incluso fuera del servicio. Cualquier movimiento inapropiado o extraño en una persona, él se percataba, y ponía atención a estos detalles que cualquiera no daba demasiada importancia. El movimiento de la ceja de su mujer, el tic nervioso en los pies de Chun Li cuando estaba preocupada o enfadada con algo, el contracturado gesto en los ojos de aquel luchador que conoció no hace mucho, cuyo nombre era Ryu, cualquier cosa... Incluso la mirada nerviosa de su amigo Charlie, con esa media sonrisa, la última vez que lo vío en Tailandia.
Había pasado un tiempo de aquel acontecimiento, y todavía no tenía notícias de su colega de armas.
Dónde demonios estaría? No era normal en su compañero desparecer como la nada, de un día para otro en aquellas montañas de ese recondito país  -se preguntaba para sus adentros, nervioso y con ansiedad.
Habían recorrido las proximidades de la zona, después de aquella explosión, día tras día, pero no lograron encontrarlo. Ni una pista, únicamente pudo recuperar la cadena con su identidad, tirada en una zona de la cueva, cercana a un precipicio. Aunque incluso en aquel despeñadero no había nadie, ni víctimas, sólo piedras y restos de hierba seca, nada más.

Quizá ese malnacido de Bison lo hubiera hecho prisionero? - volvió a preguntarse a si mismo, en un tono nervioso y malhumorado, casi sollozando de impotencia.
Lo único que podía hacer era seguir investigando aquella desaparición con ayuda de la Interpol, codo con codo, con su amiga Chun Li, ella era la persona más indicada para proporcionarle apoyo tanto moral como técnico en la región Oriental.

Se adentraba por los parajes de aquella carretera tan conocida, con el único fin de hacer kilómetros, y desaparecer en aquel lugar casi desierto e inhóspito, de percibir tan solo el ruido del motor de aquella bestia, que rugía igual que un león.

Memorias rotas.

Abrió los ojos con dificultad dado que alguien le estaba gritando de forma incesante. No entendía el motivo. Le dolía la cabeza pero cons...